lunes, 20 de julio de 2015

UNA BATALLA MAS LIVIANA*

En un aspecto –digamos- intelectual, lo que nos viene pasando a los nacionalistas es sencillamente maravilloso. En todas las discusiones políticas, serias o de las otras, podemos decir claramente, sin equivocarnos, “nosotros ya lo habíamos dicho”. ¿Qué hay matrimonio homosexual y la progresía pseudo zurda viene por el aborto y el libre manoseo de chicos? Lo venimos advirtiendo desde la década del 70. ¿Que los militares que actuaron en la guerra contra la subversión serían condenados y todos ellos con Jorge Rafael Videla a la cabeza serían considerados monstruos nazis? También lo advertimos casi desde el día siguiente de su asunción. ¿Qué había desaparecidos y que se debía dar a conocer su situación por una cuestión elemental de valentía? Nos hartamos de repetirlo durante y después del Proceso ¿Qué la Argentina sería gobernada por una cáfila de oportunistas a los que sólo les importaría el lucro personal? Eso no solamente lo afirmábamos, sino que lo sabíamos todos: marxistas, derechistas, nacionalistas, comunistas, socialistas, franquistas, demócratas y republicanos de aquellos tiempos.

Y seguimos.

Cuando los viejos nacionalistas se comenzaron a ir para el lado de Tata Dios, no faltó el que preguntó inocentemente quiénes quedaban. La respuesta lógica fue “nosotros”. Quienes sostienen que el pensamiento nacional puro no tiene nuevos ideólogos, nuevas camadas de pensadores, por lo menos de la talla de los hermanos Irazusta, Raúl Scalabrini, Arturo Jaureteche y tantos otros, ignoran o se hacen de no saber que aquellos grandes ideólogos dejaron trazado el camino. Es decir, hemos librado todas las grandes batallas en el campo del pensamiento sin haber perdido ni una. Por eso la prensa de aquel tiempo nos aplicó la mafiosa ley del silencio, que tanto espanta ahora a los que creen que es un invento moderno. Es cierto que cambiaron los tiempos, por eso en Milo nos ocupamos de asuntos que tienen que ver con la actualidad, pero lo hacemos aplicando aquella matriz intelectual que nos legaron los grandes maestros. Y por eso el nacionalismo nuestro habla con voz santiagueña, porque no podemos negar de dónde somos y cuál es la realidad que nos toca en suerte.

Los inventos modernos, intenet, la telefonía móvil, los avances en el campo de la medicina, el uso de la técnica nuclear para la generación de energía y en la órbita de la ingeniería cada vez más especializada, los inmensos edificios -monumentos cuasi babélicos- que se construyen hoy, nada de eso ha movido un milímetro la esencia del hombre, que sigue siendo el mismo de 5 mil años antes de Nuestro Señor, cuando aprendió a escribir sus hazañas y miserias, sus batallas y su paz.

La guerra que se libra ahora, de la mano de otros modernos ensayos, como los postulados de lo políticamente correcto, es contra la misma esencia del hombre. Los enemigos han mutado de una forma que no lo hicieron durante toda la existencia del hombre sobre la tierra. Porque, vamos, durante milenios hemos sido nosotros contra los vecinos, pero unos y otros nos considerábamos iguales en la Tierra aunque fuera ante distintos dioses. Y teníamos siempre presente que pensar distinto era un derecho nuestro y de los demás. Ante esto no existían ni siquiera las restricciones de las leyes. Por un lado pareciera que hemos vuelto a una infancia del mundo, luchando por nuestros derechos de ser hombres distintos de las mujeres. Y quien diga esto podría ir a la cárcel por haber atentado contra el sagrado postulado de lo políticamente correcto.

El modernismo pretende transformar el hombre en un ser andrógino, en un hermafrodita huero que sirva solamente a su propio placer. Ni siquiera el hedonismo considerado como una satisfacción de la propia concupiscencia sino como algo más allá, una moral a imponer a los demás como si se tratara de la única aceptable. Condenando las demás, por supuesto.

La batalla, en cierta medida, se alivianó. Ya no son pesados académicos de este lado, tirando argumentos contra pesados académicos del otro lado. Ahora hay marionetas al frente, marionetas peligrosas, es cierto, títeres con poder, payasos pintados literalmente al gusto de cierta moda que ensalza la mariconería extrema, que pretenden que nosotros y nuestros hijos respetemos sus gustos degenerados. No aguantan una discusión somera de un nacionalista de 15 años y por eso acuden a sus representantes en foros a los que saben que no asistiremos para imponer leyes que lleven su degeneración a la categoría de orgullo.

Por eso, en cierto sentido, la batalla es más fácil (son “pichitas”, dice el santiagueño). No saben que en el fondo del pueblo, al que mantienen encadenado a sus televisores de 6 de la tarde a 2 de la madrugada, yace un espíritu sano de gente que mal que mal, sigue pensando que sus hijas mujeres es más lógico que se casen con varones y les den nietos y que sus hijos varones gusten de las mujeres y también ayuden a agrandar la familia.

Nuestra tarea en ese sentido ahora no es tan difícil, sólo se trata de rascar un poco el alma de nuestros conciudadanos para mostrarles que en realidad podrían estar mejor, solamente si pensaran un poco cómo estaban hace treinta o cuarenta años, o cómo vivían sus padres y sus abuelos, hayan sido del partido que fueren. Porque hasta los buenos hijos o nietos de socialistas de antaño han de coincidir en que no era esto lo que se buscaba en esas épocas. El fin del socialismo no era el de imponer sus ideas por medio de la corrección política actuando solamente a favor de los actos contra natura de quienes son ahora los árbitros del gusto sexual de los argentinos.

Ya nadie nos discute si Leonardo Castellani tenía razón o era cura atrabiliario y tuerto o si las biografías de Manuel Gálvez estaban sesgadas de un espíritu católico que a muchos espantaba o si, en fin, habían hecho bien o mal los hermanos Irazusta al desentrañar los negociados del régimen o si Cabildo es -o era, porque no sé si se sigue editando- una revista que servía a ciertos intereses de la cúpula castrense del Proceso que luego navegó aguas debajo en un mar esquivo y proceloso. A quién le importan nuestros libros o la mucha o poca preparación que tengamos para discutir lo que importa en la Argentina. Lo primero que preguntan ahora los guardianes de la nueva moral es si uno está o no de acuerdo con que ciertos hombres y mujeres con la sexualidad mal definida tienen derecho a ser felices.

Escribo estas líneas mientras aparece en los diarios de Santiago que un tal Marcelo Ahumada Bulacios, antepone su condición homosexual, antes que cualquier otra consideración sobre su trabajo en un museo de la ciudad. Relata que lo tomaron como director de ese museo por ser homosexual, sin haber presentado previamente ningún currículum que lo acredite como idóneo para estar en ese cargo. Con lo que da a entender que ya ha llegado el tiempo en que cualquiera que presente como antecedente laboral que tiene la sexualidad al revés está habilitado para el cargo. Abogados ilustres de Santiago y gente de toda laya se conduele por la suerte de este hombre que, sin embargo, a cada rato en sus escritos sostiene que fue nombrado en su cargo, solamente por ser homosexual.

Que nadie diga que no es fácil ser nacionalista ahora. Vender un periódico que sale cada dos meses, a solamente cuatro pesos, para ver desarrollados los principales asuntos que nos preocupan a los santiagueños y a los argentinos, es un trabajo que hubieran envidiado nuestros padres y abuelos. ¿Nadie tiene un vecino que piense medianamente de la misma manera? Bueno, por allí se empieza. Hay que recorrer el camino de la reconstrucción del nacionalismo, montado en las contradicciones de un régimen que -créase o no- no funciona en todas partes como en la Argentina. Quienes señalaban al Brasil como ejemplo de Sodoma o Gomorra ahí lo tienen, sus legisladores no aceptan la mayoría de los postulados que aquí se tienen como los únicos ciertos.

En la próxima reunión, como antes, habría que proponerse que cada camarada lleve un amigo. Es la única forma de retomar el camino cuesta arriba de la recuperación del nacionalismo. La única diferencia es que ahora cualquiera conoce a alguien que piensa parecido. Lo demás, la doctrina, los postulados, la lógica de la defensa de los intereses nacionales, viene después.

Salute.

                                                                                                Nestor Nuñez

*Publicado en revista Milo N° 6, marzo del 2012

lunes, 6 de julio de 2015

LA POLITICA DEL TERO*

La impostura es una de las características más notables del kirchnerismo. El impostor engaña con una verdad aparente y simula ser lo que en realidad no es.

En eso justamente consiste la política de los Kirchner; en fingir que defienden causas que en verdad no les interesan en si mismas sino en cuanto les sirven para obtener y conservar poder.

Una de sus imposturas favoritas es la defensa de lo “nacional”, lo cual debería incluir obviamente la conservación de los recursos naturales con los que cuenta el país.

Sin embargo, eh aquí que en estos últimos días, las manifestaciones en contra de la explotación de los yacimientos de Famatina, pusieron en el tapete esta cuestión, y dejaron en evidencia que el descomunal saqueo de nuestros minerales, llevado a cabo por empresas multinacionales, cuenta con la complicidad y la anuencia del gobierno.

En realidad este es un problema que viene de tiempo atrás. Ya el menemismo, con la reforma de la Constitución y el traspaso de la propiedad del subsuelo a las provincias, le allanó el camino a las empresas mineras y petroleras para que comenzaran a operar en nuestro país en detrimento de nuestros intereses.

El kirchnerismo -cómplice por entonces-, una vez a cargo del Ejecutivo nacional continúo en la misma senda otorgándole beneficios impositivos insólitos y ventajas inadmisibles a las multinacionales depredadoras.

 Tanto menemistas como kircheneristas se olvidaron que la Constitución del año 49 establecía que los minerales, el petróleo, el gas, y demás fuentes de energía, eran propiedad inalienable e imprescriptible de la Nación. Este “olvido” en común no es un dato menor, es la prueba que deja al descubierto una fundamental coincidencia entre ambos “modelos” económicos.

Es por ello que el gobierno recurrió a la clásica política del tero. Es decir imitó a esta picara ave que chilla en un lugar en donde no tiene sus huevos y simula defender un nido inexistente para confundir a sus enemigos.
En efecto, ante el problema real y urgente del saqueo de nuestras riquezas mineras, la presidente lanzó una cortina de humo: la supuesta defensa de nuestros derechos en Malvinas y la publicación del Informe Rattenbach.

Este gobierno, que terminó de desmantelar nuestra Fuerzas Armadas, pretende ahora hacernos creer que tiene algún propósito real de recuperar nuestra soberanía en las islas usurpadas por Inglaterra.

Nadie que tenga un mínimo de conocimiento de cómo funciona el mundo puede creer que una potencia imperialista va a ceder gratuitamente algo valioso a un país débil como el nuestro. En política nadie negocia con los débiles. Cualquier reclamo de soberanía sin una fuerza que nos respalde, sin un poder militar minimamente respetable, carece de efectos; y proviniendo de quienes hacen de la entrega de nuestro patrimonio una política de estado, no es mas que pura retórica e hipocresía.

Por otro lado la supuesta “malvinizacion” que algunos creen ver a raíz de la eclosión del tema, es todo lo contrario.

Justamente ¿Qué sentido tiene exhumar el Informe Rattenbach, sino el de fomentar un complejo de inferioridad frente a la pérfida Albion? ¿No es acaso eso una forma sutil pero muy eficaz de desmalvinizar? ¿No responde ello a las órdenes de los imperialistas de condenar a quienes –bien o mal- se atrevieron a hacer algo concreto para recuperar nuestras islas?

El informe Rattembach, que ya fue ampliamente difundido durante el gobierno del finado Alfonsin, fue por entonces una de las herramientas que utilizó ese nefasto presidente para desmalvinizar al pueblo argentino. Este documento elaborado por un militar  liberal y masón esta plagado de chismes de cuartel y de información que -mas allá de su valor técnico- lo que pretende hacer es poner en el tapete los errores y las miserias, para esconder todo el heroísmo, el sacrificio, la abnegación y la nobleza que demostraron nuestros héroes en la batalla aun inconclusa por recuperar lo nuestro.

En ese sentido el Informe es perfectamente funcional a los intereses del enemigo imperialista y viene como anillo al dedo a la política antimilitar del gobierno.

El discurso que hizo Cristina Fernandez Kirchner, anunciando su publicación no deja lugar a dudas sobre ello. Sus palabras fueron un total repudio a la operación del 2 de abril. Al mejor estilo del canalla de Alfonsin, que llamó “carro atmosférico” a aquel hecho glorioso, sentenció que “ningún acto de la dictadura podía ser revalorizado ni relegitimado”. Como si para defender a la Patria fuera condición necesaria antes haber sido consagrado por el sufragio universal.

Del mismo modo, y sin temor a dejar de lado su devoción por lo “popular”, descalificó con desden el masivo apoyo del pueblo a dicha gesta; queriendo borrar la realidad histórica de que la Argentina en aquellas jornadas se encontró a si  misma y recuperó su vocación nacional.

En definitiva, sus dichos no fueron más que declamaciones estériles. En ellos no hay nada que implique una medida  eficaz en defensa de nuestros derechos; y por supuesto nada que roce siquiera los intereses económicos y financieros de los piratas.

De modo pues que doña Cristina Wilhelm de Kirchner, al igual que todos aquellos que se aprovechan de esta democracia nacida de la derrota de Malvinas, no tiene ninguna voluntad real de recuperar nuestras islas. No hace ella más que cumplir a rajatabla con lo impuesto por los vencedores de aquella contienda. Es decir continuar con el proceso de desmalvinizacion y denostar la gesta del dos de abril para que nunca más nos atrevamos a reclamar con hechos concretos lo que nos pertenece como nación.

Nosotros en tanto, como lo venimos haciendo desde siempre, seguiremos diciendo: Argentinos, cada día debe ser un dos de abril, cada día la Patria nos convoca, cada día amanece pidiendo reconquista.
       
                                                                    Dr. Edgardo Atilio Moreno


*Publicado en revista Milo N° 6, marzo del 2012

jueves, 25 de junio de 2015

Entrevista radial

En los últimos días del mes de noviembre del 2014, en vísperas de cumplirse un nuevo aniversario de la batalla de Vuelta de Obligado, el contador Enrique Marañon y el dr. Edgardo Moreno  (Secretario y Vice-presidente del Circulo Nacionalista de Santiago del Estero, respectivamente), concurrieron a los estudios de FM Express para recordar a aquel magno hecho histórico.

Entrevistados por el periodista Carlos Alvarez se refirieron también a otros hechos importantes de nuestra historia, entre ellos la batalla de Pozo de Vargas; y a los aportes que la escuela Revisionista hizo al conocimiento de nuestro devenir patrio.

De este modo nuestra agrupación continua con su labor de esclarecimiento patriótico, y de difusión de los principios y objetivos que inspiran al nacionalismo argentino.


jueves, 31 de julio de 2014

LA GRANDEZA EN LA PEQUEÑEZ*

Grandes líderes políticos y militares de la talla de Julio Cesar, Napoleón, Hitler, Mussolini, hasta Perón entre otros, han buscado afanosamente construir su poder sobre la base de sus victorias tanto en la guerra como en la paz, partiendo de estructuras sociales hastiadas de la opresión oligárquica y de tener que soportar la afanosa carga del desprestigio del espíritu de amor a la patria. Lo que no fueron capaces de entender, más allá de la genialidad de su capacidad de liderazgo y carisma, es que el verdadero poder no nace por la grandeza en si misma, sino del reconocimiento de la Soberania Divina, y de la pequeñez de quienes lo sustentan.

Para ser grande “hay que volverse pequeño” dice el Señor, porque el autentico poder no es el que deslumbra para luego desaparecer, sino aquel que perdura en el tiempo aunque sea una lánguida luz en las tinieblas.

Cristo, es Rey no solo por que es Dios, sino porque nos redimió, venció a la muerte y su luz perdura en el corazón de los más humildes, quienes creyeron en su palabra para luego salir a evangelizar. El Reino de los Cielos, esta en el corazón de cada hombre sabio, justo y humilde, y nunca existirá un reinado humano que lo sustituya.

En el pasado, se aceptaba que el poder era una facultad conferida por Dios, a quienes  luego tendrán la responsabilidad de rendir cuentas ante el altísimo del uso del mismo, pero esta perspectiva cambia con el laicismo, y ahora es el Pueblo quien confiere el poder a su líder para que lo use de la manera más apropiada. Por lo tanto el líder, ya no le temerá a Dios quien lo juzgará por sus actos, sino más bien al pueblo que se considera dueño de una soberanía que se atreve a ir en contra de los derechos del Creador.

En realidad es Dios quien con su infinita sabiduría confiere el Poder –sea directamente a una persona o indirectamente al Pueblo- pero siempre bajo el sistema de gobierno que fuere, la relación entre el gobernante y Dios esta estrechamente ligada.

En la actualidad, la base del poder se sistematiza mediante una única doctrina política basada en una forma de gobierno, heredada de un pueblo pagano como el griego, y que es la democracia, pero a diferencia de la ateniense que era oligárquica, esta es más peligrosa porque su tándem son las masas idiotizadas.

Así se desemboca en el sufragio universal inorgánico, es decir de todos, sin distinciones de actividad, arraigo, o raíces culturales e históricas, por lo que por ejemplo en el momento de votar, el sufragio universal abarca desde un argentino nativo, hasta un boliviano, paraguayo o de cualquier otro país, que por su mera nacionalización, ya están en los mismas condiciones “soberanas” para hacerlo, por lo que tenemos así una pluralidad de intereses que pueden resultar ajenos a nuestro sentimiento nacional y cristiano.

Cabe aclarar que no es lo mismo soberanía popular que nacional. La primera considera que el Pueblo es la fuente de todo poder, independientemente de Dios. La segunda hace referencia al derecho de autodeterminación de una nación respecto de otra.  Por esta sencilla razón el nacionalismo es el fiel reflejo de quienes han nacido y no “aterrizado” en suelo argentino, han mamado su historia, su cultura y principalmente su religión, heredada por España, que es la cristiana.

Es decir, que cuando se habla en definitiva de soberanía hay que tener presente primero que Dios es la fuente de todo poder, y luego que un pueblo legítimamente soberano se conforma por hombres amantes de Dios y de la Patria; o sea de personas que desde la niñez han sido preparadas para inclusive ofrendar su propia vida por los demás, en defensa de la soberanía nacional.

El gobernante justo, con el don de autoridad conferida por Dios a través de los más pequeños, es un auténtico portador del poder de Cristo, y será Este quien reinará sobre todos, es decir sobre los gobernantes y los gobernados.

Pero sabemos que aún no es el momento de la segunda venida de aquél que juzgará los merecedores de sentarse a la “derecha” de Dios Padre, más bien es tiempo de las corporaciones o lobbys entreguistas y cipayos, que movidos por el dinero han creado una cultura sedienta de la grandeza humana a costa de los más débiles; fervientes defensores de lo anticristiano como el derecho al aborto, al matrimonio homosexual, a la eutanasia o “muerte digna”. Son los que en definitiva, serán desplazados a la “izquierda” del Padre Celestial.

Si los nacionalistas no entendemos el significado del poder, desde el servicio y la humildad, sin llenarnos la boca con las grandezas de hombres notables, pero humanas al fin, no encontraremos al verdadero aliado que nos conducirá a la victoria y reconquista de nuestra Patria Argentina que es Cristo Rey.

                                                                           C.P.N. Enrique Marañon (h)

*Publicado en revista Milo N°5, diciembre del 2011.

miércoles, 25 de junio de 2014

NUEVAS AUTORIDADES DEL CIRCULO NACIONALISTA DE SANTIAGO DEL ESTERO

Integrantes de la Comisión Directiva del Circulo
El pasado mes de Abril del corriente año, los miembros más activos del Círculo Nacionalista de Santiago del Estero se constituyeron en Asamblea General para la elección de quienes tendrán a su cargo la conducción de esta nuestra Asociación cristiana y patriótica.

En un breve pero ilustrativo informe final de las actividades llevadas a cabo por el Consejo Ejecutivo durante el período 2012 – 2014, el Camarada Edgardo Moreno (Presidente saliente) destacó entre otros logros, el lanzamiento y edición de 10 (diez) números de la Revista Milo: “La Voz del Nacionalismo santiagueño”, realizando votos para su prosecución en el futuro dado que dicha empresa fue un hecho histórico para quienes profesan las ideas del nacionalismo católico en nuestra provincia. Así mismo Moreno se refirió a la numerosas conferencias y charlas de formación que organizo el Circulo en estos últimos años.-

Acto seguido se efectuó el acto eleccionario donde por unanimidad fue elegido como nuevo Presidente el ingeniero Carlos Zerda, quien sera acompañado por el dr. Edgardo Moreno como Vice, el contador Enrique F. Marañon como Secretario, el camarada Hector Cejas como Tesorero, y los camaradas Oscar Ledesma y Jorge Mitre como vocales titulares.-

El Presidente entrante, en sus primeras palabras, solicitó el compromiso de toda la dirigencia para llevar adelante un proyecto ambicioso de crecimiento cualitativo y cuantitativo. En ese orden de ideas y a fin de impulsar en las filas del nacionalismo la formación dirigencial se aprobó el inicio de un ciclo de formación el cual versará sobre la “Historia Económica Argentina” y que será dictado durante los meses de junio y julio por los camaradas Moreno y Marcos Sabagh los días jueves a las 20:30hs en la Biblioteca Antenor Alvarez, sita en calle Independencia 652.*-

                                                                                              Enrique Marañon (h)
                                                                                                             
*Quienes estén interesados en las actividades del Circulo Nacionalista de Santiago del Estero pueden escribir a los correos: atiliomoreno@hotmail.com y camaradamaragnon@hotmail.com

lunes, 12 de mayo de 2014

Recordando el 3 de diciembre de 1990*

La llegada de Alfonsín al poder en 1983, apoyado por la Internacional Socialista, trajo consecuencias nefastas para las FFAA.. Este presidente que había sido abogado defensor de los derechos humanos en plena época de la guerrilla y lideraba el sector de la izquierda del partido Radical, sentía especial antipatía por todo los que vestían uniforme, y era evidente que después de producir el juicio de la Junta de Comandantes, se dedicaría a perseguir a quienes habían participado en la lucha contra la subversión.

Estos juicios plagados de errores con jueces de ideología afín a la que sustentaban los mismos subversivos, convocaban como testigos a los propios guerrilleros que habían huido a Europa y los traían con todos los gastos pagos.

Se involucró así, y se persiguió al personal de mandos del nivel medio, que en la época de la guerrilla tenían los grados más bajos y por lo tanto no tenían poder de decisión sobre las órdenes que recibían. Mientras tanto el generalato se hacía el distraído, sobre la responsabilidad que les cabía como superiores por las órdenes impartidas.

Estos hechos, mas los recortes presupuestarios a la Fuerza que limitaban su capacitación y el reequipamiento para reemplazar los elementos dados de baja por su uso, provocaron gran malestar en los cuadros medios, lo que motivó los levantamientos de Semana Santa de 1987 y de Monte Caseros en 1988, liderados por el Teniente Coronel Aldo Rico que pertenecía al sector del Ejército Nacionalista denominado Carapintada.

Las promesas que Rico recibiera de Alfonsín en dichos pronunciamiento nunca fueron cumplidas, lo que provocó otro levantamiento de dicho sector, el día 3 de diciembre de 1990, esta vez encabezado por su líder el Coronel Mohamed Seineldín y que fuera reprimido por el sector liberal del Ejército encabezado por el Traidor del General Balza.

Estos pronunciamientos estaban dirigidos contra la cúpula del Ejército que no asumía sus responsabilidades. Nunca se intentó llevar a cabo un golpe de Estado, como trataron de hacerle creer a la sociedad Alfonsin y el vendepatria de Menem.

Quienes participaron de esta gesta avizoraban la destrucción de las FFAA tal como sucedió. Arriesgaron sus vidas sus libertades y sus carreras sin especulación alguna, en la búsqueda de una Patria ordenada en los valores cristianos católicos y en un Ejército Sanmartiniano dispuesto a defenderla. Algún día los argentinos reconocerán esto.

                                                                                                Luis A Razzolini

*Publicado en Revista Milo N° 5; diciembre del 2011

jueves, 10 de abril de 2014

COMO DEFENDER LOS RECURSOS NATURALES*

"La Argentina no tiene hipótesis de conflicto". E aquí una de las expresiones mas lapidarias y nefasta que se haya expresado desde el advenimiento de la democracia. La misma, sin lugar a dudas, tiene por objetivo esencial destruir las columnas básicas de la defensa nacional.
Nuestra patria, territorialmente hablando, es uno de los siete países más grandes del mundo; comparte sus fronteras con Brasil, que es hoy el país más poderoso y próspero de la región; con Chile, un pueblo necesitado de recursos naturales, que ambiciona la Patagonia y está al acecho de una porción de territorio antártico; y con Gran Bretaña, que usurpa las Islas Malvinas, parte del Mar Argentino, y que pretende además, usurpar nuestra Antártida.
No hay dudas que las grandes reservas naturales que posee nuestro país lo hacen realmente un territorio apetecible, y que por esta misma razón se hace imprescindible contar con una buena capacidad defensiva para evitar cualquier tipo de maniobra por parte de poderosas potencias.
Ante este panorama, no puede comprenderse como es que no existe una sola hipótesis de conflicto con terceros. Todos deseamos la paz (La verdadera paz y no como la conceptualiza la ONU)  y queremos llegar a ella, pero en un momento donde nuestros países vecinos duplican su arsenal bélico, y se acelera la carrera por poseer más recursos naturales, es imposible defender las fronteras con un mensaje pacifista, con una exaltación paroxística de la Democracia, y con FF.AA. destruidas y putrefactas de excretas gramscianas y markusianas.
Mientras aquí se habla de “Paz”, el resto de las naciones vecinas han duplicado su arsenal armamentístico, y no por ello significa que quieran la guerra, sino que están protegiendo su soberanía, ante un hipotético conflicto. El mismísimo “Lula” Da Silva nos dio un enorme ejemplo de sentido común y de básica geopolítica al justificar la compra de submarinos nucleares a Francia para defender en el futuro al petróleo Brasilero, solamente nuestro país expone a viva voz la carencia de hipótesis de conflicto,  y lleva adelante una política de total indefensión.
No hay dudas que con la aniquilación de nuestras FF.AA se pretende garantizar que el poder extranjero pueda, no solo extraer a través de sus empresas nuestros recursos naturales, como ya lo está haciendo; sino que tenga vía libre para ocupar lisa y llanamente nuestro territorio nacional e inclusive pueda desmembrarlo a su conveniencia.

Programa defensivo a desarrollar desde una optica nacionalista y moderna

Para revertir esta situación es necesario llevar adelante un conjunto de acciones sinérgicas:
1º. Recuperación de la Soberanía Monetaria: Sustitución del  Banco Central de la República Argentina por diferentes instituciones estatales que se ocupen de la emisión monetaria, el control de la circulación monetaria, el atesoramiento de reservas y el control cambiario, proveyendo los fondos necesarios para la recuperación de la industria argentina, sin acudir al capital extranjero, que sólo intenta depredarnos con la excusa de “invertir”; y prohibiendo todo endeudamiento estatal con la banca privada o los organismos multilaterales de crédito (Banco Mundial, BID, FMI, etc.). En ese sentido se deberá también impedir la exportación de materiales como  oro, plata, litio.
En tiempos de conflicto, todo el manejo monetario debe organizarse para defender a la Nación y al Pueblo argentino. La riqueza de la Argentina debe quedar en la Argentina, y los que se la lleven no puede permanecer en el país, pues pueden ser potenciales colaboracionistas con el enemigo que nos amenaza.
2º. Reconciliación  inmediata  del Pueblo con las Fuerzas Armadas: Pueblo y ejército deben ser una sola fuerza; para ello habrá que compensar con un patriotismo a ultranza los errores históricos que se han cometido, e implantar con urgencia un sistema educativo que reinstale los sentimientos patrióticos y contrarreste  las imposiciones del “Pensamiento Único”, propio de la globalización. 
3º. Equipamiento bélico de primera generación: Hasta tanto no lo produzcamos internamente, este equipamiento debe adquirirse a aquellos países que consientan una total transferencia tecnológica para reconstruir nuestras fábricas militares, incluyendo vehículos, tanques, misiles, aviones, helicópteros y astilleros navales militares y civiles, de manera de controlar efectivamente lo que sucede en nuestras costas y mares. Debemos avanzar en el marco de Defensa Suramericano en la alianza con Brasil para poner a punto nuestros desarrollos nucleares y de misiles de largo alcance, desarrollando una capacidad de represalia que impida que Gran Bretaña pueda volver a amenazarnos como lo hizo en la Guerra de Malvinas.
4º. Denunciar los tratados de Londres: que consagran la rendición de las Islas Malvinas, y la entrega de la soberanía sobre nuestra plataforma continental; además de entregar toda la minería y el petróleo al Commonweath.
5º. Restaurar la Constitución Nacional de 1949: Todo lo posterior no tiene validez ya que este ordenamiento jurídico fue derogado por un bando militar en 1956, y no por una Asamblea Constituyente. Especial vigencia deberá tener lo relativo a la propiedad estatal de los recursos naturales.  Además se deberá tipificar legalmente las actividades imputables a los traidores a la Patria, a fin de disponer de instrumentos para desarticular la “Quinta Columna” de aquellos que trabajen para defender los intereses de nuestros enemigos. Posteriormente se hará necesario avanzar hacia formas republicanas que contemplen la representación funcional u orgánica de la ciudadanía; así como denunciar a todos los tratados, y a todas las organizaciones multinacionales que juegan en contra de nuestros intereses.
6º. Distribución de la población argentina en todo el territorio nacional, fundando nuevas ciudades autosuficientes, tanto para resolver el enorme déficit de viviendas, como para fomentar el desarrollo local y la economía social, permitiendo la inmigración de nuestros vecinos y aliados que se asimilen a nuestra nacionalidad. De este modo se podrá ocupar productivamente todo nuestro territorio.
7º. Eliminación de todas las formas de degradación de nuestros recursos naturales: Se debe suprimir todo tipo de contaminación, especialmente del agua (por el vertido masivo de agroquímicos tóxicos, y desechos industriales);  y poner fin a cualquier minería a cielo abierto, así como a toda forma de desertificación y deforestación en nuestro territorio; recuperando en todo lo posible los bosques, la fauna y la flora nativas.
También debe impedirse la tenencia de tierras en manos de personas físicas o jurídicas cuyo control final se encuentre en manos de países miembros de la OTAN, de la Commonwealth, o de empresas multinacionales o personas que no utilicen su potencial productivo o degraden su capacidad de recuperación natural.
8º. Nacionalización de los servicios públicos y de las empresas estratégicas: Tenemos que hacer caducar todas las concesiones a empresas vinculadas al Imperio Global, poniendo inmediatamente  todo el sistema de comunicaciones, agua y energía, y transportes esenciales en manos del Estado Nacional.
Se debe potenciar el desarrollo inmediato de todas las industrias básicas generadoras de bienes de capital, tales como la siderurgia, química pesada, minería, generación y distribución energética y de combustibles. Al mismo tiempo que reconstruir el sistema ferroviario; y poner en marcha un sistema de transporte fluvial eficaz que permita utilizar la integración de las tres cuencas principales sudamericanas. 
Lo enunciado hasta aquí, obviamente, es solo un esbozo de las principales medidas que en el terreno geopolítico debería tomar un gobierno patriota para que la Argentina recupere su soberanía y su poder nacional. 

                                                              Ing. Carlos Alberto Zerda


*Publicado en revista Milo Nº 5, Diciembre del 2011