viernes, 31 de julio de 2020

La nueva derecha y su viejo problema

Por: Matias Penida (de la Juventud del Circulo Nacionalista de Sgo del Estero)

         Días atrás, se tuvo que haber dado un debate importante dentro del ámbito liberal y próvida. El tema era si debe ser legal el aborto o no.

Por supuesto que para todos los nacionalistas y cristianos ese no es un tema debatible, no obstante ello algunos teníamos curiosidad por ver qué pasaba en ese debate entre liberales, pero este finalmente se canceló debido a que una de las exponente Gloria Álvarez (libertaria abortista), decidió cancelarlo por una excusa insólita de ser agredida por su contraparte Lupe Batallan (liberal, atea y pro vida) en la red social twitter.  

Si bien la idea de este artículo no es discutir sobre las polémicas internas que tengan estas mujeres, ni sobre la cancelación del debate, ni tampoco extendernos en algo tan obvio para el ámbito del nacionalismo como es nuestro no rotundo al aborto. Lo que si quisiéramos analizar aunque sea brevemente es el trasfondo ideológico de la paradoja que se da dentro del campo liberal, en el cual coexisten personar que apoyan la legalización del aborto (tal como si fueran progresista de izquierda) y personas que no lo hacen.

El filósofo Argentino Pablo Muñoz Iturrieta, hace una muy buena observación en su primer capítulo de su libro “Atrapado en el cuerpo equivocado”, en donde nos habla de los “orígenes liberales del marxismo”.  En él hace hincapié en que el fundamentos del feminismo radical de izquierda es la libertad absoluta, desenfrenada y sin límites, ya que reclaman un supuesto derecho a decidir sobre su cuerpo.  Obviamente entonces  que  hay aquí una exaltación de la libertad propia del liberalismo.

Surge entonces la pregunta ¿por qué esta visión exacerbada de la libertad es más acorde al liberalismo? La respuesta de este autor nos hace retrotraer a la esencia del liberalismo racionalista del siglo XVIII, en donde nos dice que al liberalismo le nació un hijo matón y rebelde que se cansó del liberalismo craso y adoptó una idea que venía gravitando ya desde la época de los sofistas en Grecia: el comunismo. Y continúa diciendo que históricamente el liberalismo se manifestó de dos maneras: Como un liberalismo blando (Liberalismo), y un liberalismo de línea dura (Comunismo), que ambos en esencia buscan lo mismo (la libertad como un absoluto), aunque con distintos métodos. 

Ambos liberalismos, el blando y el duro, tienen sus raíces en el pensador suizo Jean Jacques Rousseau y surgen debido a una contradicción interna de su pensamiento acerca del Estado, según la cual este no es algo del orden natural, pero sin embargo es algo necesario para la recreación de nuestro estado de naturaleza original.

Esta contradicción nos muestra el error de origen de estas corrientes ideológicas (Liberalismo y Marxismo), que niegan la existencia de un orden natural que permite dar un punto de partida para hablar de los derechos y obligaciones de las personas y de la libertad o de los derechos individuales después. Entonces la pregunta clave es: ¿Existe un orden natural y un derecho natural?

El profesor y filósofo Carlos Alberto Sacheri en su obra magna “El orden natural”, nos habla al respecto de esto si ¿existe acaso una ley natural, un derecho natural? El autor nos dice que el derecho natural “es lo que se le debe al hombre en virtud de su esencia” (ósea  por el simple hecho de ser hombre). También nos dice que “el derecho natural incluye un conjunto de principios o normas que todo hombre por ser tal puede considerar y exigir como suyo, como algo que le es debido”. Esto quiere decir que este derecho natural es inherente al hombre por  sobre todas las cosas. Ahora ¿Qué es lo que contiene el derecho natural que lo hace tan importante?  Sacheri nos dice que el ser humano posee tres inclinaciones que son: 1) la conservación de la existencia, 2) la propagación de la vida humana y 3) la tendencia a su perfección humana (intelectual y moral, social y religiosa); y que de esas tres inclinaciones nacen derechos y obligaciones.

 Así mismo el filósofo nos dice nuevamente “que todo el orden de las normas morales depende de un principio ético, evidente por sí mismo: <Hay que hacer el bien y evitar el mal>”. Con esto se entiende que este principio (hacer el bien) no admite ninguna excepción y excluye toda posibilidad de error.

Como ya sabemos, hace tiempo la llamada “nueva izquierda” viene atacando a los pueblos del mundo a través de distintos artilugios culturales, que no hace más que corromper el orden natural y la ley natural a la que hacía referencia Sacheri. Mientras que como contrapartida a esta ha surgido una nueva derecha (los llamados libertarios) que se presenta como su alternativa. Sin embargo ambas expresiones niegan “el orden natural de las cosas” y niegan el derecho natural; anteponiendo sus libertades individuales y sus egoísmos antes que la ley natural que nos incluye a todos por igual sin importar nuestros deseos o gustos ideológicos.

Entendido esto, realmente no nos sorprende para nada ver a alguien que se considere de derecha, liberal o libertario, y que sostenga que la mujer es libre de decidir sobre su cuerpo exactamente tal cual como dicen las feministas radicales de izquierda.

jueves, 9 de julio de 2020

MANIFIESTO POR UNA INDEPENDENCIA PENDIENTE


En el marco de las celebraciones por el día de nuestra Independencia, el Circulo Nacionalista de Santiago del Estero manifiesta su honda preocupación por los últimos acontecimientos públicos, que por su gravedad institucional, opacan la celebración que da lugar al nacimiento soberano de nuestra nación Argentina un 9 de Julio de 1816, donde el pueblo criollo tomó, la dolorosa pero necesaria decisión, de realizar un acto de autodeterminación legítimo con respecto a la Corona de España de Fernando VII.

Las diversas corrientes historiográficas siempre han mostrado a la Independencia Nacional como un acto de ruptura total con nuestro pasado hispánico,  como si fuésemos niños rebeldes, que envalentonados desde el 25 de Mayo de 1810, decidimos enfrentar a nuestra Madre Patria para liberarnos de su “yugo opresor”, rompiendo de ese modo con unas cadenas que desde la fundación de Santiago del Estero, nos sometían y ultrajaban. Nada más que puro sofismo liberal.

Ni el 25 de mayo de 1810 fue tan revolucionario, ni el 9 de Julio fue tan independista. Así como Mayo fue un acto autonómico realizado en perfecta lealtad con el rey ausente; el 9 de Julio fue la decisión legítima de emancipación ante ese mismo rey que -vuelto al trono- se negó a reconocer lo que hicieron sus leales vasallos.

Fue esa realidad la que llevó a los pueblos de las Provincias Unidas del Rio de la Plata a iniciar el camino de la independencia política de España y de toda nación extranjera. Sin embargo ese hecho no significaba una independencia de nuestro pasado ni de nuestra cultura fundacional. La Argentina seguía siendo fiel depositaria del espíritu de la hispanidad católica. Seguía siendo fiel a su tradición histórica; y fue tan así que solo luego después de la caída del gobierno de don Juan Manuel Rosas que comenzó a imponerse en nuestro país una falsa tradición liberal, materialista y laicista.

En definitiva, lo que los congresales de 1816 declararon en Tucumán fue nuestra independencia política, no el abandono de nuestra Tradición Hispano Criolla y católica. El proyecto iluminista masonico y anti argentino se instalara recién después del 3 de Febrero de 1852, con la derrota nacional de Caseros.

Es por eso que hoy en día nuestra nación se encuentra en un estado total de postración, en lo político y económico, pero sobre todo en lo cultural y espiritual. Porque hemos perdido nuestra independencia política y porque hemos renegado de nuestra autentica Tradición nacional.

Un ejemplo, pequeño pero muy significativo de ello, es lo sucedido tan solo hace unos días, cuando un colectivo minoritario pero poderoso izó en una plaza pública su bandera multicolor reemplazando a nuestro pabellón nacional celeste  blanco, prenda de unión de todos los argentinos sin exclusiones. Y otro ejemplo más –también sucedido hace poco- fueron las expresiones de un ex gobernador de la provincia de Mendoza y actual legislador nacional, quien descaradamente propuso la secesión de su provincia del resto de nuestra nación.

Pero hay que decir que a pesar de todos estos signos de oscurantismo y de perdida de nuestra independencia, existe todavía una esperanza, un haz de luz que se ve reflejado en el Nacionalismo Argentino y en el espíritu patriótico de los argentinos sencillos y anónimos que buscan hacer brillar de nuevo esta Independencia opacada por el error y la confusión.

Es por ello que frente a esta independencia opacada e incompleta es nuestra obligación renovar aquel compromiso de nuestros congresales de 1816, fortalecer nuestro federalismo más que nunca, y levantar de nuevo los estandartes de batalla donde la Cruz y el Celeste y Blanco vuelvan a flamear juntos, al son de clarines y tambores, al compás de espíritus altivos y dignos, de almas ardiendo consagradas a Cristo y a la Patria.

POR UNA AUTENTICA INDEPENDENCIA NACIONAL, POR NUESTRAS TRADICIONES AUTENTICAS

¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA LA PATRIA!.

CIRCULO NACIONALISTA DE SANTIAGO DEL ESTERO



sábado, 2 de mayo de 2020

Bicentenario de la Autonomía santiagueña



Este 27 de abril los santiagueños celebramos el bicentenario de la declaración de nuestra autonomía provincial.
El sueño de un gobierno propio, la idea de un régimen verdaderamente representativo, estaba latente y hundía sus raíces en las formas de organización política propias del antiguo municipalismo hispánico trasplantado en estas tierras por la Madre Patria.
Fue un anhelo que se acunó y creció al amparo de nuestros viejos y nobles Cabildos; y después de los hechos de Mayo de 1810, estalló vigoroso e incontenible con el surgimiento de la Causa Federal,  impulsada por el gran caudillo oriental José Gervasio Artigas, el protector de los pueblos libres.
Los santiagueños no pudieron, ni quisieron, quedar al margen de ese clamor general por autonomía y federalismo que se extendió por todo el territorio nacional.
En 1815, el capitán Juan Francisco Borges, un hombre de indiscutido coraje y amor por el terruño, desencadenó el proceso autonomista santiagueño, y en ello se le fue la vida.
Pero su sangre derramada no fue en vano, preparó el camino para que un héroe de las luchas independentistas, el gran caudillo saladino Juan Felipe Ibarra, pudiera finalmente concretar el sueño de la autonomía provincial.
El Acta de declaración de autonomía, firmada en el año 1820, fue un hito en nuestra historia; le permitió a los santiagueños ser gobernados por hombres que ya no dependían del gobierno tucumano. Pero es preciso saber que ella fue la vez  un verdadero desafío a los intereses espurios del centralismo portuario y oligárquico. Un desafío que no fue, ni es, aun hoy, fácil de mantener.
Sepamos entonces que nuestra autonomía provincial es una causa siempre vigente, que debe ser permanentemente defendida.
A los grandes hombres de nuestra historia que la lograron, al capitán Juan Francisco Borges y al Brigadier Juan Felipe Ibarra; y a todos aquellos que supieron acompañarlos en la gesta autonomista, vaya el agradecimiento y el homenaje de los nacionalistas santiagueños; que hoy como ayer decimos bien fuerte: viva Santiago del Estero! Viva la Santa Federación! Viva la Patria argentina!
Feliz Bicentenario para todos los santiagueños.
Circulo Nacionalista de Santiago del Estero.

miércoles, 15 de abril de 2020

Gramsci y el dolor de cabeza.

Antonio Gramsci

Conquistemos el mundo de las ideas, para que lleguen a ser las ideas del mundo
Antonio Gramsci.

Luego de la caída del muro de Berlín, el marxismo a nivel mundial cambió su estrategia para hacerse con el poder. Cambió el asalto por el asedio, como dijo una vez Lenín en las postrimerías de su vida. La conquista del poder político y la transformación del sistema económico ya no es su primer objetivo, sino la conquista de la sociedad civil, considerado este un paso ineludible, si se desea concretar el proceso hacia una sociedad socialista. Es decir, de lo que se trata ahora es de copar la superestructura de la sociedad antes que la estructura misma.

En este cambio de estrategia  juega un rol protagónico el pensamiento planteado hace casi un siglo por el comunista italiano Antonio Gramsci, que dejaría numerosas consignas marxistas aún en boga entre los cuadros intelectuales de la izquierda, como las siguientes:
Toda revolución está precedida por un intenso trabajo de crítica, de penetración cultural, de permeación de ideas
Hay que apuntar a los medios de comunicación y educación, vitales para el control de los centros de difusión de ideas, universidades, colegios, prensa, radio, etc.
 Habrá que hacer una agresión molecular, librar la batalla tanto en el campo de las ideas religiosas, como en las filosóficas, científicas y artísticas.”

En efecto, podemos ver con gran facilidad que en el espacio de 30 años desde el colapso del régimen soviético hasta 2020, el marxismo se ha abocado casi totalmente a la introducción en la sociedad de nociones conceptuales que le allanan el camino (relativismo moral y religioso, materialismo, nominalismo, existencialismo, inmanentismo), estas ideas se han introducido con gran velocidad en las universidades –proceso iniciado ya en la guerra fría-, profesorados, etc, y en los medios masivos de comunicación (TV., radio, etc.) Todo conforme al pensamiento de Gramsci, al punto tal de haber copado casi en su totalidad el mundo de la cultura y la educación.

El gramscismo se ha valido en esto de su arma principal, la dialéctica, la “filosofía de la praxis” –así le decía Gramsci al marxismo- y ha visto en el ámbito de la cultura un campo fértil para el uso de slogans y simbología que facilita la inducción de su pensamiento, como bien lo ha señalado el R.P. Julio Meinvielle en su monumental obra “El Comunismo en la Revolución Anticristiana”: “La dialéctica comunista, traída por Marx, proviene en realidad de Hegel, quien busca en todas las cosas las contradicciones, oposición, lucha… Los comunistas la aplican a la sociedad, dividiendo a través de la religión, política, raza, intereses económicos, sociales, etc.

Hay que hacer hincapié en esto. El comunismo atrae a su esfera de influencia a los no comunistas a través de disyuntivas tramposas en las que los no comunistas deben tomar partido haciéndoles el juego. Así se plantea, por ejemplo, la disyuntiva “imperialismo o antiimperialismo”, reservándose como propio el comunismo el bando antiimperialista, así de esa manera dirige o coacciona las fuerzas antiimperialistas de un país, incluso a los que no quieren ser comunistas.

De esa manera funciona la dialéctica; la población, informada mucho o poco, sin ser consciente, entra en el juego dialéctico a través de diferentes polarizaciones. Hay que recordar que esto no es nuevo, pues Meinvielle lo explicaba brillantemente en la década de los 60. Aunque en aquellas épocas, al carecer el marxismo de un control de la sociedad civil sólido, la mayor parte de la población seguía resistiéndose a sus ideas subversivas, ateas y materialistas. Es por eso que cambio su estrategia.

En nuestra patria el marxismo, derrotado en su aventura armada, recién tendría su expansión vertiginosa con el retorno del sistema partidocrático en 1983 y gracias al apoyo de un gobierno progresista y filocomunista como el de Raúl Alfonsín.

Aprovechando el clima antimilitar y el desprestigio de la jerarquía católica (acusada de apoyar al Proceso militar) los marxistas gramscianos lograron posicionarse entre los círculos intelectuales, desplazando a los liberales y conservadores, por medio de la dialéctica, es decir presentándose como la única alternativa frente al liberalismo y al capitalismo salvaje.

Hoy han profundizado su predominio en la cultura, y han ampliado sus engaños dialecticos con el feminismo y la ideología de género. Así a la lucha contra la burguesía explotadora y el imperialismo, le han sumado la lucha contra el sistema heteropatriarcal opresor, y contra su sostén: la Iglesia católica.  

Obviamente que para emprender esta larga y soberbia campaña de colonización cultural, el marxismo ha debido y reciclar a sus cuadros guerrilleros de los años setenta; transformados instantáneamente, como si fuesen robots, de aguerridos terroristas a intelectuales, periodistas, escritores y políticos, como Alfredo Leuco,  Horacio Verbitsky entre otros; y ocultar el pasado violento de los que ya no están como Rodolfo Walsh, presentado hoy por la historia oficial, como un pobre escritor y periodista inocente. 

Sin embargo, a pesar de todo el lavado de cerebro que desde hace décadas viene realizando el gramscismo, todavía quedan algunas personas de mayor edad y algunos  estudiosos honestos que no se dejan engañar por esta estrategia de camuflaje político. Esta gente es muy valiosa para una tarea de restaurar la verdad.

Pero he aquí otro punto clave de la estrategia del progresismo marxista: con mucha astucia ha sabido  hacerse de la juventud, y adoctrinarla con su cosmovisión y su mirada hemipléjica de nuestro pasado.

Cabe aclarar que si bien el marxismo cambio su estrategia y su juego dialéctico su doctrina sigue intacta; logrando que sus conceptos esenciales –el inmanentismo y el materialismo ateo- sean aceptados hasta por los propios capitalistas liberales.

Por otra parte, si bien Gramsci corrige a Marx en cuanto a los pasos a seguir para llegar a una sociedad comunista, sin embargo, esta aparente disidencia no ha impedido considerar a Gramsci como un integrante de la ortodoxia marxista, total ¿Qué es la ortodoxia en un movimiento de carácter nominalista?. No cabe duda de que los puntos de Marx en su gran ley dialéctica de la historia no se han cumplido nunca en el orden presupuesto, evidenciando su falta de carácter científico, y mostrando que Marx llega a dicha conclusión más por ideología, que por algún rigor científico. En cambio Gramsci si bien profundiza sus concepciones bajo las mismas pautas, lo hace con más realismo y astucia.

Recordemos –para no hablar en el aire- algunos puntos de la ley dialéctica marxista, para corroborar su carácter a todas luces utópico:
a.      El capitalismo produce una polarización de la sociedad, generando así que en el polo burgués opresor haya acumulación de riqueza –en constante aumento- y en el polo obrero oprimido haya acumulación de miseria –en constante aumento y cada vez más sometidos por el sistema-.
b.      parejo al aumento de necesidades, aumenta la conciencia social del obrero –ayudado en parte, por un grupo de intelectuales- y empieza a organizarse para gran revolución socialista.
c.       el régimen capitalista involuntariamente multiplica a los obreros y los aglomera en grandes urbes, donde estos se organizan mejor que antes y aumentan el número de socialistas.
d.      a medida que el capitalismo favorece los monopolios y la concentración de riquezas, se produce un mayor resentimiento entre las masas, que comienzan a expropiar sistemáticamente los medios de producción de los grandes capitalistas, anunciando el fin del sistema de propiedad privada capitalista.
e.      Sucede el golpe de Estado –una férrea dictadura del proletariado dice Marx, para matizar un poco la violencia del mismo- que toma el control total de la producción y aplican la consigna “a cada cual según su trabajo”.
f.        cuando haya desaparecido la sumisión esclavizante de la división del trabajo, correrán a chorros llenos los manantiales de la riqueza colectiva, y entonces el trabajo será la primera necesidad vital y la fuente de la riqueza colectiva.

¿Hace falta explicar que estos puntos, por muy bonitos que suenen, no se han cumplido jamás, ni en el colosal Estado Soviético?

Es por ello que sin alejarse de la ortodoxia -¿Cuál?-  Gramsci propone el evitar ir al choque directo con la clase dirigente, considerando que es más conveniente –y ayudaría a convencer más rápido a las masas sobre la legitimidad del movimiento- que los cuadros intelectuales se infiltren en el sistema y sean estos los que hagan colapsar el sistema capitalista desde dentro, como un cáncer. Es decir, hacerse con los métodos de control social –la superestructura- infiltrarse en la docencia, universidades, iglesias, comunidad literaria, científica, deportiva, etc.;  antes de hacerse con el método de coerción político –estructura- (Ejército, gobierno, leyes). He aquí la razón por la cual el marxismo, después de haber presenciado el colapso de la unión soviética, sigue vigoroso y ensanchando sus filas en todo occidente; poseyendo gran parte de la superestructura de los distintos países en donde llega.

Si antes el marxismo infectaba a algunos de los miembros del cuerpo social (a los obreros o campesinos por ejemplo), hoy va directo a la cabeza, a los que supuestamente piensan, y su infección produce un malestar que dificulta la coordinación de los movimientos del cuerpo y su paulatina degradación en todo sentido.

¿En qué momento específico ha comenzado el marxismo la lucha intelectual en los centros de instrucción?  Julio Meinvielle nos dice explícitamente: “Esta tarea, en efecto, de penetrar en este campo la empezó, de manera sistemática y organizada, el comunismo allá en 1949. Rodolfo Puiggrós, Abelardo Ramos, Eduardo B. Astesano, tuvieron a cargo esta misión”. Otros historiadores del revisionismo señalan como punto de partida 1918, con la reforma universitaria misma. El hecho es que el proceso de marxistización de los centros intelectuales del país hoy es casi total y constituye el núcleo de poder del progresismo marxista en Argentina.

Ahora bien ¿Qué corresponde hacer ante un escenario en que el marxismo ya no crea focos guerrilleros en los montes ni nos amenaza con ojivas nucleares, sino que está en las cátedras, en los medios, en los monumentos públicos, y en las salas de honor y prestigio de nuestros núcleos de profesionales e intelectuales que, voluntaria o involuntariamente, contribuyen a su proliferación?

La respuesta es sencilla, aunque su puesta en práctica no es nada fácil pues el enemigo es una impresionante hidra de cien cabezas. Por lógica no nos queda otra que plantear la resistencia en el mismo ámbito de la cultura (sin descuidarnos por supuesto de conformar organizaciones militantes que puedan actuar eventualmente en la arena politica). Al fuego habrá que oponerle fuego. Para ello cada nacionalista deberá ocuparse con ahínco en adquirir una sólida formación doctrinal y una amplia cultura general, profundizando según sus gustos personales los estudios filosóficos, históricos, económicos, literarios, etc.

Pero no basta con resistir individualmente el embate del marxismo gramsciano y del progresismo, tenemos que resistir organizados, formar centros de estudios, ateneos culturales, dictar charlas, encarar emprendimientos editoriales, etc.; es decir no solo resistir sino contraatacar.  

Para ello será necesario una juventud dispuesta a dar la batalla precisamente en el campo del enemigo: en los centros de adoctrinamiento, estamos hablando de las universidades, los institutos, los profesorados.  Hay que recuperar y rescatar a nuestros jóvenes de esas usinas de difusión del marxismo. El enemigo de Dios y de la Patria pisó irrespetuosamente esta tierra de hidalgos y de gauchos, pisó esta tierra de héroes, no podemos permitirle que siga haciéndolo. Hay que hacerle todo difícil; lo único que podrá tener fácil será su retirada. Recordemos lo que dijo el coronel Seineldin: mientras haya un argentino que se resista a ser conquistado, la patria vive.

Que Dios Nuestro Señor y la Santísima Vírgen María nos protejan en esta lucha para salvar a la Patria y para que se haga realidad el lema: Omnia instaurare in Christo.


                                                                                                        Franco Abregu 


viernes, 10 de abril de 2020

Proclama a los argentinos en estas horas de gravedad extrema para la existencia de la Nación

En estos tiempos oscuros y angustiantes por los cuales estamos atravesando los argentinos pareciera que el enemigo histórico de nuestra nación y de las naciones del mundo, parapetado desde un poder trasnacional (la oligarquía financiera internacional, cuyo epicentro sería el eje Nueva York - Londres, pero con ramificaciones sobre la emergente China) ha decidido emprender una novedosísima guerra, por ahora oculta y solapada, por el predominio mundial.

Este conflicto, que se presenta en esta instancia como una guerra bacteriológica de baja intensidad, ha desencadenado un masivo terrorismo psicológico y sociológico, mediante la manipulación de la información y el silenciamiento de cualquier visión crítica al discurso único y hegemónico, con el objetivo siniestro de aterrarnos, paralizarnos y confinarnos hoy en nuestros hogares. Para pasar luego al convencimiento de aceptar como borregos las imposiciones de un neo-totalitarismo del Nuevo Orden Mundial.

Esto ya ha sido admitido por notorios exponentes del Poder Mundial que, con la excusa de la actual pandemia, están justificando la imposición de este nuevo ordenamiento supranacional. Así  por ejemplo el ex Primer Ministro británico Gordon Brown ha pedido recientemente a los líderes mundiales que creen una forma temporal de Gobierno Mundial para hacer frente a la doble amenaza (sanitaria y económica) provocada por el coronavirus.

En este marco se han destruido las economías nacionales, paralizado la producción y pulverizando nuestras fuentes laborales, lo que sin lugar a dudas traerá aparejado consecuencias nefastas e impredecibles que pueden derivar en un caos generalizado en todos los órdenes de nuestra vida social y nacional.

Ante tamaño  y artero ataque, exhortamos a todos los argentinos a tomar conciencia de la grave situación que atravesamos y a permanecer despiertos, y llegado el caso a movilizarnos para reconquistar y defender al Estado Nacional Argentino, que desde hace largos años ha sido secuestrado por los “gobiernos” de ocupación al servicio del enemigo que ha esclavizado a las naciones mediante la usura, es decir el endeudamiento perpetuo, forma astuta de dominio y sometimiento.

Hoy el mundo atraviesa una crisis trascendental. La gran disyuntiva es el triunfo del Globalismo expoliador o el resurgir del Estado-Nación al servicio del bien común.

Está claro que la oligarquía globalista pretende con su agenda antinatalista y eugenésica reducir a la población al máximo para adueñarse de los recursos naturales y económicos del planeta para su exclusivo beneficio. Los pueblos y las naciones deben enfrentarlos y quitarles el poder que ostentan ¿seremos capaces los patriotas de derribarlos de la cúspide del poder que ahora controlan? El tiempo lo dirá, pero dependerá fundamentalmente de nuestra voluntad y entereza lograrlo. La historia enseña que cuando una minoría patriota, con fuerza de voluntad, inteligencia y coraje, se dispone a arriesgarlo todo por amor al prójimo y a la patria, el pueblo se encolumna tras ella y se logra lo imposible.

Que Dios, nuestro Señor y Señor de la historia, al final y luego de atravesar estos tiempos dolorosos de pasión nacional, en donde deberemos purgar nuestros pecados individuales y colectivos, por su inmensa misericordia nos otorgue la victoria, para restaurar nuestra Patria en Cristo y alcanzar nuestro destino de grandeza. Así sea.

Dios y Patria o Muerte.

JORGE CAMACHO RUIZ (CIRCULO NACIONALISTA DE SALTA)
GUSTAVO VILLAGRA (CIRCULO NACIONALISTA DE TUCUMAN)
ENRIQUE MARAÑON (CIRCULO NACIONALISTA DE SANTIAGO DEL ESTERO)


viernes, 3 de abril de 2020

A los héroes de Malvinas


Realizaron este video Enrique Marañon, Hugo Acuña, Matias Penida y Franco Abregu.
https://www.youtube.com/watch?v=4Dug-7OXblE

Juan Manuel de Rosas: una figura soberana que revive el federalismo*

Un nuevo aniversario del natalicio de Juan Manuel de Rosas inspira en las siguientes líneas a Enrique Marañón. “Mi hijo será católico y militar”; con estas lacónicas palabras el oficial del Regimiento de Infantería de Buenos Aires, don León Ortiz de Rozas, no dejaba dudas de su profundo deseo de que su primogénito Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas, estaría signado en el mismo día de nacimiento, un 30 de marzo de 1793, por el destino en la defensa de la fe y de la Patria.
Su esposa, doña Agustina Teresa López y Osornio, lo escuchaba atentamente, mientras sostenía en sus manos al futuro “Restaurador de las Leyes” y “Defensor de la Soberanía Nacional”, quien supo entender que para lograr una organización nacional, no bastaba solo con dictar una Constitución (que se opuso en reiteradas oportunidades), sino hasta alcanzar el absoluto orden bajo la divisa federal, respetando las autonomías provinciales, salvaguardando la integridad territorial y alcanzando la estabilidad política.
Para sus detractores, fue su figura defensora de la tradición católica e hispanoamericana, quien lo representaba como el caudillo “bárbaro” o “déspota”, quien asumía la suma del Poder Público transformándose en el Gran Dictador del Sur. Pero todos los que lo biografiaron fueron sus acérrimos enemigos liberales, que después de la Batalla de Caseros (03 de Febrero de 1852) no escatimaron esfuerzos para cargar sus tintas contra aquel que los combatió en su diferentes intentos de desestabilización política, inclusive con ayuda de las dos mayores potencias europeas, Francia e Inglaterra entre 1845 y 1847.
En el natalicio, de quien el propio general San Martín le legara su sable por haber satisfecho en demasía, la defensa del honor de la Patria Soberana, entendemos imprescindible que la memoria colectiva de nuestra sociedad argentina y comprovinciana en especial, tenga un recodo para sostener la memoria de este hombre probo.
Es por ello que desde la Asociación Cultural y Patriótica Vuelta de Obligado y con la colaboración de los camaradas del Círculo Nacionalista de Santiago del Estero, se logró la aprobación desde el Concejo Deliberante, de la ordenanza N° 5799/19, de fecha 10 de diciembre de 2019, en el cual se establece que una plazoleta de la ciudad Capital (barrio El Vinalar) se llamará Brigadier General Juan Manuel de Rosas.
Entendemos que de esta forma, la sociedad santiagueña también rinde su merecido homenaje a quien fuere el principal aliado de nuestro caudillo don Juan Felipe Ibarra, y que siendo como diría el profesor Antonio Caponnetto en sus “Notas sobre Juan Manuel de Rosas”, el restaurador “atendió dos principios cristianos de la política: Caridad y Bien Común”, algo que bregamos desde el nacionalismo católico y esperamos ser sus continuadores dignos de su magna obra.

*Publicado en Nuevo Diario del 30 de marzo del 2020