Amar la patria / es el amor primero / y es el postrer amor / después de Dios, / y si es crucificado/ y verdadero / ya son un solo amor, /ya no son dos. Leonardo Castellani
miércoles, 25 de noviembre de 2020
NACIONALISMO: TERROR DEL SISTEMA
sábado, 19 de septiembre de 2020
DEUDA EXTERNA Y FALSO NACIONALISMO
Otra vuelta de tuerca al endeudamiento perpetuo
Una de las constantes en el discurso
nacionalista, junto con la impugnación al Sistema o Régimen de Dominación que
puso al Estado nacional al servicio del interés extranjero, es el rechazo a la
práctica de la Usura y la consiguiente denuncia de aquello a lo que –con total
acierto- el Papa Pio XI dio en llamar el Imperialismo Internacional del Dinero.
El sometimiento de nuestra patria al
capitalismo financiero internacional, por medio del endeudamiento externo, ha
sido siempre una de las principales preocupaciones de los pensadores y
escritores nacionalistas, quienes no se cansaron de advertir que una nación no
puede ser de verdad libre y soberana si se encuentra atada a la voluntad de sus
acreedores externos, y que la permanencia de dicha situación constituye a la
larga un peligro real para la misma viabilidad de la nación.
En efecto, el pago de una deuda
externa descomunal y con intereses usurarios, tiene efectos devastadores sobre
la economía nacional. Tarde o temprano los gobiernos que se encadenan al
préstamo externo tienen que llevar adelante las medidas y los planes de ajuste
fiscal que los acreedores les imponen; y esto casi inevitablemente conduce a
crisis o estallidos sociales de diversa magnitud, pero que a medida que aumenta
el deterioro socio-económico se tornan cada vez más peligrosos; sobre todo en
un país como el nuestro en el que sus Fuerzas Armadas y de Seguridad se
encuentran debilitadas al extremo.
Un ejemplo de lo que estamos diciendo
lo vimos en el año 2008, cuando estalló la famosa crisis del campo, durante el
gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner. En esa ocasión –como se sabe- los productores
agropecuarios llevaron adelante una firme y encarnizada lucha en contra del intento gubernamental por
aumentar las retenciones a las exportaciones. En ese contexto y viendo que el proyecto
fracasaba, el propio Nestor Kirchner tuvo que admitir que si no se
aumentaban las retenciones no habría como pagar las obligaciones externas. De modo
pues que –como vemos- detrás de cada crisis económica y social está siempre el
problema de la deuda externa.
Y podríamos seguir dando ejemplos de
cómo la actividad productiva esta lamentablemente supeditada a lo financiero en
el marco de una economía desordenada; pero con lo dicho basta para poder
afirmar -sin temor a exagerar- que quien no entiende que nuestra realidad
económica está absolutamente condicionada por el pago de la deuda externa, no
entiende nada. O lo que es peor, entiende pero se hace el distraído.
Este largo introito viene a cuento
pues queremos decir dos palabras sobre el reciente acuerdo que el gobierno de
Alberto Fernandez firmó con los acreedores de los bonos que el ex presidente Mauricio
Macri emitió antes de cerrar su desastrosa gestión; y así también sobre los
comentarios que al respecto hizo Guillermo Moreno, el ex funcionario
kirchnerista que gusta proclamarse “nacional
y popular”, quien salió a decir por diversos medios de comunicación, que estaba
de acuerdo con dicho arreglo y que sobre ese tema “no tenía ninguna objeción”.
Respecto a lo primero, hacemos
nuestras las palabras del licenciado Hector Giuliano que calificó al arreglo
como “una nueva rendición financiera”
ante los usureros.
En efecto, este especialista en la
cuestión, en una entrevista realizada por AM 770, Radio Canal Abierto*,
explicó que: “En toda
renegociación de deuda, en caso de cesación de pagos como la Argentina, cuentan
tres variables: primero, la quita que se pide como deudor para que te condonen
y baje el monto; segundo, el plazo, es decir, cuánto tiempo te dan de respiro
para que cumplas con las obligaciones; y tercero, la tasa de interés”. En
relación al primer punto, dice Giuliano: “en
materia de quita sobre el capital nominal, que es el valor sobre el que se
pidió el préstamo original, el Gobierno declinó pedirles quita a los
acreedores… Y estamos hablando de fondos buitre que compraron la deuda
argentina a un 30% y ahora piden el 100%. Es decir que reconocerles el valor
nominal de los títulos ya implica una ganancia de más de tres veces lo que
invirtieron”. Con respecto al
plazo, continua diciendo: “tanto el
presidente Fernández como el ministro Guzmán reiteraron que Argentina no podía
pagar ni capital ni intereses hasta noviembre del 2023. Eso fue rechazado de
plano por los acreedores en las sucesivas ofertas. Ahora se acordó que
Argentina empieza a pagar en enero de 2021. Ahora estamos en agosto, así que
tenemos que empezar a pagar en condiciones cuyos detalles aún no se conocen,
después de un año que va a terminar en condiciones económicas y fiscales muy
malas. Porque las medidas tomadas con la cuarentena implican un paro en la
economía que ha provocado una recesión extraordinaria… Esto hace que el déficit
fiscal se esté disparando al demonio. ¿Y cómo se va a cubrir? Con más
endeudamiento”. Y por último, sobre las tasas de interés dice Giuliano: “Argentina hoy está pagando una tasa de
interés que, según el rendimiento, va entre el 7 y el 11% anual en dólares. Es
la tasa de interés más alta del mundo. Ningún país paga tanto… Es una tasa de
interés creciente que empieza con menos del 1% pero que rápidamente va
creciendo y se estabiliza en 5% de interés anual... Hoy en día, las tasas
internacionales están entre el 0 y el 1%. El Tesoro de los Estados Unidos, como
referencia, coloca bonos a 30 años que rinden el 0,25% anual. La Unión Europea,
que está tratando de salvar países endeudados como España o Italia les va a
prestar como forma accesible tasas que a lo sumo llegarían al 1%. Y Argentina,
que está en cesación de pagos, no puede pagar ni el capital ni puede arañar el
pago de los intereses porque se los están capitalizando está aceptando con este
acuerdo tasas del 5%, o sea 5 veces mayores que el mercado internacional”.
Como se ve, el
acuerdo es una verdadera traición a los intereses nacionales y una nueva
claudicación ante el poder financiero internacional que busca no solo succionar
nuestras riquezas sino mantenernos atados a la lógica del endeudamiento
perpetuo. Es decir que se pague la deuda con más deuda, o sea que paguemos para
volvernos a endeudar, así sucesivamente, y siempre pagando solo los intereses
de un capital que cada vez es crece más. Por ese camino la esclavitud y la
miseria del pueblo argentino son inevitables.
Pues bien, este y no otro es el análisis
que se espera de un nacionalista, nada que ver con las expresiones del arriba
aludido ex funcionario kirchnerista que salió a respaldar el allanamiento total
a las pretensiones de los usureros.
Por supuesto que esos dichos, en boca
de quienes de una forma u otra apoyaron a un gobierno que fue un “pagador serial” de la deuda, como dijo
Cristina Kirchner; no nos hubieran llamado la atención si no fuera que,
lamentablemente, algunos pocos –muy pocos por suerte- sedicentes nacionalistas
adhieren al personaje de marras y a su regiminoso “nacionalismo de inclusión”.
Frente a tal confusión y escamoteo de la verdad, a los nacionalistas no nos queda otra que seguir esclareciendo sobre las consecuencias nefastas que la cultura del endeudamiento perpetuo acarrea a nuestra patria. No podemos dejar de volver una y otra vez sobre este tema ya que no hay solución posible para la crisis económica argentina –ni medidas paliativas que la resuelvan- si no tomamos el toro por las astas y rompemos el círculo vicioso del endeudamiento perpetuo que el Poder Mundial nos ha impuesto para someternos y arruinarnos.
*https://canalabierto.com.ar/2020/08/05/estamos-ante-una-nueva-rendicion-financiera/
martes, 18 de agosto de 2020
El Feminismo, una ideología para idiotas
Por: Exequiel Jimenez (Juventud del Circulo Nacionalista de Sgo del Estero)
La Real Academia Española
(RAE) define idiota como “tonto o corto de entendimiento”, entre
otras acepciones. Dicho esto pronto se verá lo adecuado de la palabra que
usamos en el título de esta nota. Ahora, sin más preámbulos, comencemos…
Nuestras queridas
compatriotas “pañuelos verdes” defienden
y enarbolan una causa supuestamente noble, popular y legítima (el feminismo); y
aparentemente lo hacen con argumentos razonables (como ser el de la igualdad de
derechos, la libertad individual, el derecho a elegir, etc etc.); sin embargo en
cuanto uno empieza a analizar su discurso salta a la vista la falacia de todos
ellos.
Ahora bien cuando se
les refutan sus dichos, parece que no entienden razones y repiten lo mismo una
y otra vez. De modo que es inevitable no atribuirles el adjetivo de idiotas. Claro
está que unas idiotas muy útiles, para ciertos sectores e intereses que nada
tienen de altruistas ni filántropos.
La principal necedad de
esta gente es negar que la vida humana comience en el momento de la concepción y
que por ende el feto es una persona humana. Pero además en su relato incurren
en numerosos otros errores e incoherencias que cualquier persona normal, sana,
y con dos dedos de frente se daría cuenta. Y sin embargo, han logrado persuadir
a no pocos incautos e ingenuos (la mayoría de ellos seguramente con algún tipo
de trauma o resentimiento) con los cuales han creado un colectivo de imbéciles y
maliciosos cuyo objetivo es lograr algo tan siniestro y criminal como el
supuesto derecho de las mujeres a matar a sus propios hijos en gestación.
¿Cómo
han logrado esto?
En primer lugar, es
necesario aclarar que ninguna de estas ideas no ha surgido en una villa miseria, o
en una toldería indígena, o en algún hogar de una buena ama de casa cansada de
la opresión patriarcal; y tampoco es una demanda de los sectores populares ni
marginales, de las cuales ellos dicen ser los portavoces.
Por el contrario, el
origen de las ideas de este feminismo radical, podemos encontrarlos en intelectuales
europeos aburguesados y resentidos como Simone de Beauvoir, una francesa que
odiaba la maternidad y que apoyaba la pedófilia (no muy diferente a la diputada
y feminista Vicky Donda) a quien se le atribuye la célebre frase “No se nace mujer, llega una a serlo”. Para
ella, no importa lo que el cuerpo trae naturalmente, las condiciones y
funciones biológicas propias de la mujer, sino lo que se construye. Es decir
que las personas son una tabla lisa o una hoja en blanco lista para ser
moldeadas por la cultura sin tener en cuenta para nada el dato biológico.
Como buena
existencialista- corriente filosófica que tiene como referente a quien fue su
pareja, Jean Paul Sartre- niega la naturaleza humana; el individuo se construye
a sí mismo a través de su libertad y no hay por lo tanto otra moral que la que
cada individuo se fabrica para sí.
Esta es la causa por la
cual las femicidas de hoy creen que tienen el derecho de matar a sus propios
hijos. Como su libertad mal entendida está por encima de todo (incluso por
encima del derecho a la vida del niño por nacer) conciben a este crimen atroz como
un acto noble de empoderamiento femenino. Ignoran y niegan la existencia
de
un orden natural que sirve como fundamento a las normas morales y a las
relaciones sociales.
Y de la misma manera que
se justifica el crimen del aborto, al no existir parámetros o criterios
universales cimentados en la realidad y la naturaleza humana, quienes adhieren
a la ideología de género, pueden “concebir” que son cualquier ente o cosa según
su capricho o delirio, hasta un perro no binario asexuado, todo es posible en
progrelandia.
Ante esta locura uno se
pregunta ¿Cómo fue posible que estas ideas hayan logrado convencer a tantas
personas? Evidentemente nada de esto fue espontaneo ni producto de la “sororidad” de unas chiquillas
malcriadas. Aquí esta detrás el Poder Internacional del Dinero y los organismos
del Poder Mundial que le responden. Sabido es que ninguna idea tan contraria al
sentido común como esta puede proliferar sin una buena financiación, sin medios
de comunicación masivos a disposición y sin un aparato educativo y cultural a
su servicio; y menos traspasar fronteras sin el aval de los poderosos del
mundo.
Pues bien, esta comprobadísimo
que la oligarquía financiera usurera es la que inyecta descomunales sumas de
dinero a todas estas organizaciones feministas aborteras, y a todas las
instituciones, gobiernos, ONGs, etc., que promueven el control de la natalidad
y la ideología de género.
Un ejemplo de esto es
la International Planned Parenthood Federation (IPPF), con la cual, el magnate
Jhon Davison Rockefeller III colaboró en 1952 con su fundación. Actualmente
esta institución filicida maneja 125 millones de dólares por año –algunos
fondos provienen de magnates como Bill Gates o la fundación Ford- de esa manera
se solventa a diferentes ramas del progresismo local, ya sean las verdes de “Católicas
por el derecho a decidir” o el Centro de Estudios Legales y Sociales (dirigida
por el ex montonero Vertbitsky).
Resulta interesante
resaltar también que estos grupos, en su mayoría izquierdistas, se presentan a sí
mismos como los embanderados de los pobres y excluidos. Sin embargo, la
precursora de todas estas clínicas abortistas fue una enfermera estadounidense
llamada Margaret Sanger, que, bajo sofismas o eufemismos, como el “derecho a decidir”, el “empoderamiento
a las mujeres” o “a menor cantidad de
hijos, más progreso económico” pregonaba el aborto, pero SOLO para mujeres
pobres, negras y mestizas.
Nada diferente a las
feministas de hoy, que bajo los mismos lemas esconden el mismo objetivo
eugenésico: que solo tengan hijos los más sanos y los que tengan mejores
condiciones económicas para subsistir.
Y como lo dijimos
anteriormente, otra de las herramientas que utilizan para legitimar estos actos
aberrantes es la manipulación del lenguaje, ya sea manipulando conceptos,
utilizando sofismas (razonamiento aparentemente científico pero que es falaz) o
eufemismos (usar palabras suaves o decorosas para encubrir actos horrendos).
Así al termino aborto las
feministas lo maquillan con la palabra “interrupción
voluntaria del embarazo”, haciendo hincapié por supuesto en “voluntario” para que se sobre entienda
que no se obliga a nadie a matar a su propio hijo, claro que al que obligan a
morir nadie lo consulta. En realidad la frase entera es una gran falacia porque
no se puede hablar de “interrupción del
embarazo”, dado que los embarazos no se “interrumpen”,; la interrupción es el cese transitorio de una
actividad para su posterior reanudación, y la muerte de un hijo en gestación no
es reversible ni posible de reanudar.
Aquí vemos como
utilizan las palabras mejor les convenga. Cambian los significados para evitar
explicitar la realidad o bien se inventan nuevas palabras, como “machirulo”, “homofóbico”, “transfobico”
o cualquier cosa que termine en “fóbico”, para silenciar a aquellos que osen
contradecirlas.
Claro ejemplo de esta
batalla semántica es el tan auspiciado lenguaje inclusivo, que de inclusivo no
tiene nada. No solo porque deja de lado a grupos que no les interesan (como por
ejemplo los sordomudos, los lisiados, etc) sino también porque se impone desde
arriba hacia abajo, desde una minoría a una mayoría que resulta estigmatizada
como fóbica (es decir enferma) o antiderecho.
Otra cosa también interesante
de destacar es que estos grupos feministas que hablan del “Estado opresor” no tienen ningún problema a imponer su ideología de
genero y su lenguaje “inclusivo” valiéndose
de ese mismo Estado.
Ahora bien, cuando
desde la RAE se desautoriza estos cambios ridículos y sin sentido en la lengua,
los pedantes ideólogos izquierdosos salen a decir que el lenguaje cambia con el
tiempo y que la Academia de la lengua no es quien para decirnos como hablar,
pero ellos sí nos tienen que decir como hacerlo.
Por cierto que los
idiomas cambian pero eso no quiere decir que la lengua no tenga normas que
deben respetarse; además esta evolución a la que aluden, se da de manera
natural y espontánea, no desde una cúpula psuedo intelectual minoritaria, que después
autoritariamente pretende expandirse en los institutos superiores de educación
(o mejor llamados centros de adoctrinamiento progresista) o imponerse en
organismos públicos (como pasó recientemente en el B.C.R.A.). Un ejemplo de los
cambios espontáneos en el lenguaje son los acentos o modismos, que se dan de
manera natural. Pues como dicen los que saben, cualquier variación en la
lengua, primero se da en lo fonológico y por último (después de muchísimo
tiempo), en lo gramatical. Todo lo contrario, a lo que pretenden hacer los
zurdos, que van desde lo gramatical (que es el último peldaño en donde puede
cambiar un lenguaje), a toda una nueva forma de hablar. Como se ve con el uso
de “lxs chiques” y “todes”.
Pero todo esto al
feminismo y a la ideología de genero le importa un cuerno. Ellos han venido a
enseñarnos que las palabras son sexistas y discriminatorias, que si decimos “niños”
somos unos malvados que discriminamos a las nenas; o que si decimos “todos” estamos
excluyendo a alguien; por lo tanto hay que decir “niñes”, “todes”, y otras
ridiculeces por el estilo. En definitiva, para estos imbéciles y arrogantes la casi
totalidad de los hispanohablantes de repente habla mal y de manera discriminatoria.
Estamos equivocados todos, menos ellos o “elles”.
En fin, como vemos el actual
feminismo radical solo tiene para argumentar una sarta de incoherencias y
estupideces que solo un puñado de tontos pueden creerse, es por eso que el título
de esta nota no exagera nada.
domingo, 9 de agosto de 2020
Recordando a los maestros: LUIS JUGNET
Por: Franco Abregu
(Juventud del Circulo Nacionalista de Santiago del Estero)
Quizás estos tiempos no sean los más indicados para
profundizar en el magisterio de los grandes maestros del pasado, puesto que no
queda mucho tiempo para salvar al país. De hacerlo algunos pensarían que
perdemos más tiempo del que ganamos. Pero como sabemos que para el obrar
prudente es necesaria la buena doctrina queremos traer a la escena a un gran
exponente del pensamiento tradicional, dentro de esa línea de intelectuales contrarrevolucionarios que tanta
tranquilidad dan al espíritu.
Sería bueno también, no contentarnos con el pequeño panteón
de autores que hoy levanta el nacionalismo y el pensamiento antiliberal y
antimarxista en general, sino ensancharlo constantemente, en la medida de lo
posible, por supuesto que sin pisar en falso, o sea sin elevar a ese sitio a
escritorzuelos heterodoxos y acomodaticios de dudosa doctrina.
Con esto no estamos diciendo que hay que dejar de
seguir leyendo a los grandes maestros de nuestro nacionalismo católico, que
nunca murieron en la mente de los avispados, séase un Jordán Bruno Genta, un
Julio Meinvielle, un Leonardo Castellani, o un Alberto Ezcurra Medrano;
simplemente creemos que hay que ampliar el repertorio, como decíamos arriba y
acudir a escritores y filósofos también muy provechosos.
La figura que pensamos rescatar aquí, pues creemos olvidada,
es nada más y nada menos que la del profesor Louis Jugnet.
Es bastante probable que los nacionalistas más
viejos hayan leído alguna de sus obras (en nuestro país se editaron
Psicoanalisis y Marxismo, Problemas y grandes corrientes de la filosofía;
Catolicismo, Fe y problema religioso) o que conozcan alguno de sus articulos en
periódicos y revistas (como la famosa Verbo o la francesa Itineraires) de índole católico - contrarrevolucionario y tradicionalista. Por otro
lado es también bastante probable que muchos ni siquiera lo hayan escuchado
nombrar.
Empezamos, pues. Jugnet nacio en Francia el 28 de
septiembre de 1913 y murió el 12 de febrero de 1973. Fue un notable filosofo
tomista que se dedicó la mayor parte de su vida a la enseñanza. Preparador de
alumnos para el famoso colegio Saint-Cyr, también enseñó en el curso Superior
de Letras, el último año del Liceo Pierre de Fermat y en el Instituto de
Estudios Políticos de Touluse, del cual fue profesor durante más de veinte
años. Tanto amigos como detractores
coinciden en que fue un hombre muy religioso y sobre todo un “enamorado de la
verdad”.
Su línea de pensamiento filosofico no podía ser otra
que la del más riguroso realismo aristotélico-tomista. Fue un gran defensor de
la ortodoxia de Santo Tomás de Aquino y le dio a su filosofía el lugar que
naturalmente le corresponde: espada y escudo de la Fe y de la verdad. Un día le
confesó a su amigo, el profesor Giraudon; “¿Para
qué escribir? Si lo esencial está en Santo Tomás de Aquino; es pues más
importante conducir a los demás a leer su obra que multiplicar las paráfrasis
de ésta; Se publica demasiado. Lo mejor pasa desapercibido”.
Eximio lector de Belloc, Chesterton, Claudel,
Maurras, Garrigou-Lagrange, entre muchos otros, Jugnet era también un admirador
ferviente del hispanismo, sabía de memoria las grandes hazañas del Alcázar de María y era simpatizante de
la causa carlista. De varios de sus favoritos sabía de memoria algunos pasajes
y versos, sabía hablar tres lenguas y leía cinco. Toda su vida intentó volcar
su conocimiento a la enseñanza, para servir de sostén a sus alumnos, sus
discípulos y sus camaradas. Marcel de
Corte nos relata, lacónicamente, que “Se
dedicó a preservar a las jóvenes inteligencias de las corrupciones del siglo”.
Por otro lado, ya en lo personal, su vida estuvo
llena de grandes martirios en lo espiritual, en lo familiar, en lo físico.
Sufrio mucho espiritualmente por su padre protestante, tuvo que soportar la
terrible perdida de su hija en un accidente, padecio enfermedades y problemas y
económicos, pero nunca abandono su vocación de predicar la verdad.
Su personalidad esta retratada en estas breves citas
que creemos describen al maestro:
“Jugnet fue un alma grande, mal servida por
un cuerpo sufriente que lo importunó toda su vida”
-R.P. Georges Delbos
“De vez en
cuando nacen sujetos privilegiados que han recibido de Dios el don de enseñar,
de hacer comprender, dotados de un agudo discernimiento, capaces de distinguir
en las diversas corrientes de pensamiento de su época sus consecuencias más o
menos lejanas. Louis Jugnet era de aquéllos… Su lema era veritas liberabit vos,
porque lo llevaba encarnado”
-Dr. Francois Lamason
“Jugnet es el
mejor profesor de filosofía de Francia, no a pesar de su tomismo, sino a causa de su tomismo”
-Georges Canguilhem;
profesor de la Sorbona, laicista y agnostico.
“Jugnet era un heleno. Como todos los hijos
de Atenas, había nacido “filósofo” y como la mayoría de entre ellos, los más
representativos de la raza, tenía naturalmente el sentido del orden y, por lo
tanto, de la belleza. Su intuición fundamental es indiscutiblemente el sentido
de lo real. Su filosofía es esencialmente una filosofía del ser en todas sus
dimensiones. La inclinación natural de su espíritu lo orientaba espontáneamente
hacia Aristóteles y Santo Tomás. No creo que Jugnet haya llegado a ser lo que
era a causa de ellos. Más bien, los eligió como guías en razón de lo que ya era”.
-R. P. Georges Delbos.
“Lo buscábamos
en todo momento, lo visitábamos para continuar las clases y él nos recibía en
su casa, rue Bonnat, en su pequeño escritorio, adornado con fotos de San Pío X
y de Maurras, nos había sentar en el único sillón, de espaldas a la ventana,
tomando él la silla del otro lado de la mesa. Luego de haber pedido con
diligencia noticas de nuestras familias y de nuestros amigos, se esforzaba por
contestar a las preguntas que le hacíamos. Por mi parte, lo consulté sobre
numerosos temas de historia y de ideas, sobre el jansenismo, el cartesianismo,
el mecanicismo, ¡Qué sé yo cuántos más! Decía lo que sabía, luego buscaba y
encontraba de inmediato en su biblioteca el libro o el documento que debía
completar la información. Debíamos leer acto continuo las páginas designadas, y
tomar notas. Comenzaba luego la gira panorámica. Pasábamos en revista los
hechos políticos y religiosos”
-Jean de Viguerie
Si bien Jugnet era un hombre contraído al estudio (devoraba
libro tas libro, revista tras revista) y a la enseñanza; se daba tiempo para,
llevar una amistad sincera con los grandes pensadores de su época y sobre todo
con los que hacían de la lucha por la verdad el pan de cada día Testimonio de
ello fue su amistad con el obispo tradicionalista Mons. Marcel Lefebvre y
con el gran teólogo argentino R.P. Julio Meinvielle, de quién evidenció haber
leído todas sus obras.
Tenía además Jugnet un gran olfato para ver venir
los problemas de su tiempo y denunciarlos, por eso pudo en cierta forma
profetizar la encíclica Humani Generis de Leon XIII con 10 años de
anticipación. Luego de la redacción de la misma, recibió disculpas de parte de
numerosos sectores católicos que lo veían como un loco exagerado.
Se ha alargado más de la cuenta esta semblanza y
habrá que dejar al lector con ganas de más, así que para ir terminando estas
líneas creo que debemos decir que la mejor definición de nuestro maestro es la
que el mismo cuando dijo: “Si me quieren
clasificar, por favor que sea dentro de la lista de filósofos católicos, metafísicos, católicos tradicionales,
contrarrevolucionarios y de formación escolástica”.
Sirva este pequeño espacio como homenaje a quien fue
un ejemplo de la lucha por la restauración de todo en Cristo. Hombres como
Jugnet no merecen pasar al olvido, y aquí una flor más para su mausoleo.




