sábado, 19 de septiembre de 2020

DEUDA EXTERNA Y FALSO NACIONALISMO

Por: Edgardo Atilio Moreno

Otra vuelta de tuerca al endeudamiento perpetuo

Una de las constantes en el discurso nacionalista, junto con la impugnación al Sistema o Régimen de Dominación que puso al Estado nacional al servicio del interés extranjero, es el rechazo a la práctica de la Usura y la consiguiente denuncia de aquello a lo que –con total acierto- el Papa Pio XI dio en llamar el Imperialismo Internacional del Dinero.

El sometimiento de nuestra patria al capitalismo financiero internacional, por medio del endeudamiento externo, ha sido siempre una de las principales preocupaciones de los pensadores y escritores nacionalistas, quienes no se cansaron de advertir que una nación no puede ser de verdad libre y soberana si se encuentra atada a la voluntad de sus acreedores externos, y que la permanencia de dicha situación constituye a la larga un peligro real para la misma viabilidad de la nación.

En efecto, el pago de una deuda externa descomunal y con intereses usurarios, tiene efectos devastadores sobre la economía nacional. Tarde o temprano los gobiernos que se encadenan al préstamo externo tienen que llevar adelante las medidas y los planes de ajuste fiscal que los acreedores les imponen; y esto casi inevitablemente conduce a crisis o estallidos sociales de diversa magnitud, pero que a medida que aumenta el deterioro socio-económico se tornan cada vez más peligrosos; sobre todo en un país como el nuestro en el que sus Fuerzas Armadas y de Seguridad se encuentran debilitadas al extremo.

Un ejemplo de lo que estamos diciendo lo vimos en el año 2008, cuando estalló la famosa crisis del campo, durante el gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner. En esa ocasión –como se sabe- los productores agropecuarios llevaron adelante una firme y encarnizada  lucha en contra del intento gubernamental por aumentar las retenciones a las exportaciones.  En ese contexto y viendo que el proyecto fracasaba, el propio Nestor Kirchner tuvo que admitir que si no se aumentaban las retenciones no habría como pagar las obligaciones externas. De modo pues que –como vemos- detrás de cada crisis económica y social está siempre el problema de la deuda externa.

Y podríamos seguir dando ejemplos de cómo la actividad productiva esta lamentablemente supeditada a lo financiero en el marco de una economía desordenada; pero con lo dicho basta para poder afirmar -sin temor a exagerar- que quien no entiende que nuestra realidad económica está absolutamente condicionada por el pago de la deuda externa, no entiende nada. O lo que es peor, entiende pero se hace el distraído.

Este largo introito viene a cuento pues queremos decir dos palabras sobre el reciente acuerdo que el gobierno de Alberto Fernandez firmó con los acreedores de los bonos que el ex presidente Mauricio Macri emitió antes de cerrar su desastrosa gestión; y así también sobre los comentarios que al respecto hizo Guillermo Moreno, el ex funcionario kirchnerista que gusta proclamarse “nacional y popular”, quien salió a decir por diversos medios de comunicación, que estaba de acuerdo con dicho arreglo y que sobre ese tema “no tenía ninguna objeción”.

Respecto a lo primero, hacemos nuestras las palabras del licenciado Hector Giuliano que calificó al arreglo como “una nueva rendición financiera” ante los usureros.

En efecto, este especialista en la cuestión, en una entrevista realizada por AM 770, Radio Canal Abierto*, explicó que: “En toda renegociación de deuda, en caso de cesación de pagos como la Argentina, cuentan tres variables: primero, la quita que se pide como deudor para que te condonen y baje el monto; segundo, el plazo, es decir, cuánto tiempo te dan de respiro para que cumplas con las obligaciones; y tercero, la tasa de interés”. En relación al primer punto, dice Giuliano: “en materia de quita sobre el capital nominal, que es el valor sobre el que se pidió el préstamo original, el Gobierno declinó pedirles quita a los acreedores… Y estamos hablando de fondos buitre que compraron la deuda argentina a un 30% y ahora piden el 100%. Es decir que reconocerles el valor nominal de los títulos ya implica una ganancia de más de tres veces lo que invirtieron”. Con respecto al plazo, continua diciendo: “tanto el presidente Fernández como el ministro Guzmán reiteraron que Argentina no podía pagar ni capital ni intereses hasta noviembre del 2023. Eso fue rechazado de plano por los acreedores en las sucesivas ofertas. Ahora se acordó que Argentina empieza a pagar en enero de 2021. Ahora estamos en agosto, así que tenemos que empezar a pagar en condiciones cuyos detalles aún no se conocen, después de un año que va a terminar en condiciones económicas y fiscales muy malas. Porque las medidas tomadas con la cuarentena implican un paro en la economía que ha provocado una recesión extraordinaria… Esto hace que el déficit fiscal se esté disparando al demonio. ¿Y cómo se va a cubrir? Con más endeudamiento”. Y por último, sobre las tasas de interés dice Giuliano: “Argentina hoy está pagando una tasa de interés que, según el rendimiento, va entre el 7 y el 11% anual en dólares. Es la tasa de interés más alta del mundo. Ningún país paga tanto… Es una tasa de interés creciente que empieza con menos del 1% pero que rápidamente va creciendo y se estabiliza en 5% de interés anual... Hoy en día, las tasas internacionales están entre el 0 y el 1%. El Tesoro de los Estados Unidos, como referencia, coloca bonos a 30 años que rinden el 0,25% anual. La Unión Europea, que está tratando de salvar países endeudados como España o Italia les va a prestar como forma accesible tasas que a lo sumo llegarían al 1%. Y Argentina, que está en cesación de pagos, no puede pagar ni el capital ni puede arañar el pago de los intereses porque se los están capitalizando está aceptando con este acuerdo tasas del 5%, o sea 5 veces mayores que el mercado internacional”.

Como se ve, el acuerdo es una verdadera traición a los intereses nacionales y una nueva claudicación ante el poder financiero internacional que busca no solo succionar nuestras riquezas sino mantenernos atados a la lógica del endeudamiento perpetuo. Es decir que se pague la deuda con más deuda, o sea que paguemos para volvernos a endeudar, así sucesivamente, y siempre pagando solo los intereses de un capital que cada vez es crece más. Por ese camino la esclavitud y la miseria del pueblo argentino son inevitables.

Pues bien, este y no otro es el análisis que se espera de un nacionalista, nada que ver con las expresiones del arriba aludido ex funcionario kirchnerista que salió a respaldar el allanamiento total a las pretensiones de los usureros.

Por supuesto que esos dichos, en boca de quienes de una forma u otra apoyaron a un gobierno que fue un “pagador serial” de la deuda, como dijo Cristina Kirchner; no nos hubieran llamado la atención si no fuera que, lamentablemente, algunos pocos –muy pocos por suerte- sedicentes nacionalistas adhieren al personaje de marras y a su regiminoso “nacionalismo de inclusión”.

Frente a tal confusión y escamoteo de la verdad, a los nacionalistas no nos queda otra que seguir esclareciendo sobre las consecuencias nefastas que la cultura del endeudamiento perpetuo acarrea a nuestra patria. No podemos dejar de volver una y otra vez sobre este tema ya que no hay solución posible para la crisis económica argentina –ni medidas paliativas que la resuelvan- si no tomamos el toro por las astas y rompemos el círculo vicioso del endeudamiento perpetuo que el Poder Mundial nos ha impuesto para someternos y arruinarnos.                                  

                                                       

*https://canalabierto.com.ar/2020/08/05/estamos-ante-una-nueva-rendicion-financiera/